En defensa de la sociología pública – Una conversación entre Michael Burawoy y Guillem Vidal

Eventos

“Esto es sociología pública: tener un lugar donde la gente pueda venir y hablar sobre lo que está pasando en el mundo”. Así abrió Michael Burawoy su primera intervención en Larra – Laboratorio de Periodismo: celebrando la existencia de espacios como este, destinados al encuentro, la conversación y la reflexión colectiva.

En la tarde del 29 de enero, el sociólogo británico se encontró en este espacio con el investigador y politólogo Guillem Vidal, encargado de conducir una conversación en la que repasaron los principales hitos de la trayectoria vital y académica del invitado, además ofrecer sus puntos de vista sobre debates de actualidad como las guerras en Gaza y en Ucrania, los cambios en las características del trabajo o la ola reaccionaria a nivel mundial.

Burawoy es autor de libros como Marxismo sociológico y El Consentimiento en la Producción. Los cambios del proceso productivo en el capitalismo monopolista. Durante 47 años fue profesor de sociología en la Universidad de California en Berkeley, y ha tenido cargos de gran prestigio en su campo, como la dirección de la Asociación Internacional de Sociología. Sus trabajos se ocupan de temas como la organización del consentimiento en el capitalismo avanzado, las contradicciones del postcolonialismo o los dilemas de la transición de la antigua Unión Soviética al capitalismo.

El hilo conductor del debate era precisamente la idea de “sociología pública”, de la que Burawoy es uno de los principales defensores. Se trata de una rama de esta disciplina que se caracteriza por salir de los límites académicos para involucrar a un público no especializado. Aunque, según explicó, “es un concepto muy estadounidense”, que parte de una realidad académica en la que las diferentes disciplinas están hiperprofesionalizadas y cerradas sobre sí mismas. “En otros lugares del mundo, como Sudáfrica o Brasil, se sorprenden con este enfoque porque toda la sociología es sociología pública, uno se involucra en ella por compromiso con la sociedad”, explicó. 

En su alegato por este enfoque que quiere poner las investigaciones en contacto con públicos no universitarios y ampliar así su impacto y relevancia, Burawoy afirmó también que “unas de las mejores embajadoras de este tipo de relación con el conocimiento han sido las feministas”, por su voluntad de llevar a la reflexión sobre el funcionamiento de la sociedad a públicos amplios, implicando a las personas en la reflexión a partir de preguntas cotidianas como el funcionamiento de sus propias familias. 

Toda esta perspectiva se engarza también con la apuesta por dos elementos que a su entender deberían ser clave para los proyectos políticos con voluntad transformadora: saber captar el sentido común de su tiempo, y también desarrollar la imaginación para encontrar nuevas soluciones. 

Partiendo de un enfoque marxista, a lo largo de su trayectoria Burawoy ha desarrollado una metodología propia en torno a los estudios de casos y la investigación etnográfica, que ha aplicado por ejemplo al estudio de las formas de organización de los trabajadores en nuevas formas y contextos de trabajo, como la prestación de servicios. “Me pregunté, por ejemplo, ¿por qué la gente tan duro? Es una pregunta que la sociología estadounidense no se había hecho antes porque los sociólogos iban a preguntar a los jefes, que partían de la idea de que no se trabajaba tanto. Yo fui a preguntar a los trabajadores y me encontré otras respuestas”, relató como ejemplo. 

Tras la conversación entre los invitados, haciendo un ejercicio efectivo de sociología pública, las personas asistentes introdujeron en el debate temas como  la mercantilización del medio ambiente o la creciente brecha de género en las opiniones políticas, llevando a Buroway a terminar con una sonriente última invitación a la apertura de miras: “Cuando estudias lo que de verdad hay, la vida te puede sorprender”.